Hod Lipson nos enseña algunos de sus increibles pequeños robots capaces de entender que existen incluso autoreplicarse.
En el vídeo de esta presentación, Hod Lipson, ingeniero en Robótica de la Universidad de Cornell, explica cómo estos robots analizan su propia composición y son capaces de diseñar una forma de locomoción a partir de la imagen que construyen de sí mismos.
Proyecto interdisciplinar llevado a cabo en la Copenhagen University College of Engineering.
Se trata de un robot capaz de seguir el trazado de una línea en al suelo sin salirse de la misma, y a una velocidad entre 1.6 a 1.8 metros/segundo, dependiendo de la pista.
Para este ejercicio se han utilizado la combinación entre sensores magnéticos y ópticos quer proporcionan una gran precisión.
Estos pequeños y curiosos robots no sólo son capaces de detectar a sus compañeros sinó que pueden comunicarse con ellos de forma que pueden coordinarse y ensamblarse según las necesidades.
Especialmente indicados para tareas que resulten demasiado peligrosas para los humanos.
La empresa Hanson Robotics tiene entre su catálogo de robots uno que es especialmente sorprendente por su parecido a la forma y gestos de los humanos.
El robot Jules es capaz de copiar las expresiones de la persona que tenga en frente, para ello dispone de cámaras en sus ojos con capacidad de reconocimiento de caras, software de conversación “conversational persona” y 34 motores que mueve a gran velocidad.
Sin duda un aparato sofisticado e impactante que nos acerca a lo que puede ser un futuro cada vez menos lejano sobre los robots.
Los robots con ruedas siempre han tenido la dificultad de no poder superar algo tan habitual como un escalón. Pero esto podría cambiar.
Dong Hwan Kim y sus colegas de la Seoul National University of Technology, en Corea del Sur, han desarrollado este robot con ruedas capaz de sortear obstáculos gracias a la propulsión de aire comprimido que proviene de dos botellas de plástico que incorpora.
El robot es capaz de calcular la altura del obstáculo y propulsarse hacía arriba con la cantidad de aire precisa en cada ocasión. No obstante no es del todo perfecto y de momento el problema es que no es capaz de lo que se va a encontrar al otro lado del obstáculo.
La Universidad de Washington en Seattle nos ofrece otra maravilla de la Robótica, desarrollando un pez-robot programado para poder nadar gracias a sus aletas y su cola. Con este pez robot podrían, por ejemplo, hacer el seguimiento migratorio de especies como las ballenas, detectar fuentes de contaminación o estudiar la vida marina en general.
El hecho de poder disponer de peces artificiales ha sido siempre uno de los deseos de los oceanógrafos y militares durante años. Al poder estos mimetizar los movimientos de la naturaleza permite a estos robots ser más eficientes y maniobrables, permitiéndolos utilizar en misiones más complejas.
Estos peces pesan 3 kilos y miden medio metro de largo, obteniendo la propulsión por la cola y la estabilidad por las dos aletas laterales. Esto permite al pez moverse en cualquier dirección y hacer giros cerrados, incluso nadar hacia atrás.
Cada pez tiene un ordenador a bordo, sensor de profundidad y compás, así como un transmisor de radio.
La agendia militar americana DARPA está desarrollando los llamados Robots Químicos (ChemBots), que pueden con su forma líquida transformarse y pasar por pequeñas rendijas.
En otras palabras, van a crear lo que sería lo más parecido al famoso T-1000 de la película Terminator 2.
La Universidad de Aberystwyth, en el Reino Unido, ha desarrollado un barco capaz de cruzar el Atlántico propulsado unicamente con energía solar.
El barco se llama “Pinta el Robot”, en honor a la carabela de Cristibal Colón, y partirá el próximo octubre desde Portugal llegando al Caribe tres meses después.
Se trata de que este barco-robot demuestre su potencial en llevar a cabo investigaciones en lugares remotos o peligrosos. Pinta alcanza una velozidad máxima de 4 nudos pero llevará una media de 2 nudos y medio.
De hecho, Pinta es una versión pequeña y barata de un barco robot mucho mayor, el Beagle B, que tiene un precio de 50.000 Euros, mientras que el de Pinta cuesta sólo unos 3.000 euros.